Defensoría advierte que los extremos climáticos aumentan los riesgos para las comunidades amazónicas

  • Sáb, 24 oct 2026

Día Internacional contra el Cambio Climático.
  • En la cuenca amazónica, los focos de calor pasaron de 2.757 en julio a 12.123 en agosto de 2026, mientras que la precipitación media disminuyó de cerca de 90 a 55 milímetros, según la Organización del Tratado de Cooperación Amazónica (OTCA).
  • La entidad recomendó a las autoridades nacionales y territoriales hacer seguimiento a los efectos del fenómeno de El Niño sobre los niveles de los ríos, los ecosistemas y la vida de las comunidades, así como convertir los planes y diagnósticos en medidas concretas de prevención, adaptación y protección de los derechos.

Bogotá, 24 de octubre de 2026 (@DefensoriaCol). En el Día Internacional contra el Cambio Climático, la Defensoría del Pueblo y la Naturaleza advierte que el actual fenómeno de El Niño, sumado a la deforestación y otras presiones sobre los ecosistemas, puede agravar los riesgos para el acceso al agua, la alimentación, la movilidad, la salud y la permanencia de las comunidades amazónicas en sus territorios.

La disminución de las lluvias, los cambios en los niveles de los ríos y el deterioro de los ecosistemas representan riesgos para los Pueblos Indígenas y las comunidades campesinas, pesqueras y ribereñas, cuyos medios de vida están estrechamente relacionados con las condiciones ambientales de la región. Estas afectaciones requieren medidas de prevención que tengan en cuenta las condiciones particulares de cada comunidad y territorio.

Señales que exigen preparación

La Organización del Tratado de Cooperación Amazónica (OTCA) reportó que los focos de calor aumentaron cerca de un 340 % entre julio y agosto de 2026. En ese periodo, las lluvias en la cuenca pasaron de unos 90 a 55 milímetros en promedio. Además, 18 de las 32 subcuencas analizadas registraron menos lluvias de lo habitual.

La reducción de las lluvias es estacional en varias zonas de la Amazonía. Sin embargo, los registros por debajo del promedio histórico, las temperaturas elevadas y el aumento de los focos de calor evidencian la necesidad de mantener el monitoreo y fortalecer las medidas de prevención.

El Niño es un fenómeno natural de variabilidad climática y no equivale al cambio climático. No obstante, sus efectos pueden coincidir con los del calentamiento de largo plazo y agravar las condiciones de vulnerabilidad de un territorio afectado por la pérdida de bosques y el deterioro de los ecosistemas.

Estas afectaciones no son nuevas. Durante la sequía de 2024, seis comunidades de Leticia, cuatro de Puerto Nariño y diez comunidades indígenas del río Loretoyacu quedaron aisladas por más de 20 días. Cerca de 22.000 personas resultaron afectadas, según el informe de la Defensoría Manifestaciones climáticas extremas de la cuenca y el bioma amazónico: sequía e inundaciones.

Por su parte, el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (IDEAM) registró 77.805 hectáreas deforestadas en la Amazonía colombiana durante 2025, frente a 77.124 en 2024. Aunque calificó este comportamiento como estable, la extensión afectada mantiene la presión sobre la regulación del agua y la capacidad de respuesta de los ecosistemas.

Voces y conocimientos del territorio

Estos riesgos fueron analizados durante la conmemoración del Día Internacional contra el Cambio Climático, realizada el 13 y 14 de octubre en Leticia, bajo el nombre ‘El río, El Niño y las comunidades: los efectos del cambio climático navegando por la Amazonía’.

La Defensoría del Pueblo articuló el encuentro con la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC) y Gaia Amazonas, con la participación de personas defensoras ambientales, autoridades indígenas y comunidades campesinas y pesqueras.

Las jornadas promovieron la comprensión del Acuerdo de Escazú desde los saberes territoriales y reconocieron la labor de quienes protegen los ríos, la selva y la vida comunitaria. Las personas participantes compartieron sus experiencias sobre los cambios en los niveles de los ríos, las afectaciones a sitios sagrados y las dificultades para la pesca y la movilidad.

"Nosotros los seres humanos no hemos tenido compasión frente a lo que es la biodiversidad, instrumento vital para nuestra supervivencia en este territorio", expresó Nelcy Jaimes, lideresa de organizaciones campesinas.

Por su parte, Georgina Rubio, lideresa de organizaciones de pescadores y pescadoras, destacó la importancia de escuchar a la naturaleza y aprender a seguir el ritmo del clima y del viento.

"Los derrumbes alrededor del río no son normales, anteriormente no existían. Los sitios sagrados se están viendo afectados. Ojalá nos apoyen para que estemos tranquilos", manifestó Yolinda Lituama, lideresa indígena.

Seguimiento y acción institucional

La Defensoría hace seguimiento a las obligaciones estatales frente a los riesgos ambientales y sus efectos sobre los derechos humanos y colectivos. La Alerta Temprana 007-24 advirtió sobre los riesgos que enfrentan las personas defensoras de derechos humanos y los liderazgos sociales que trabajan en asuntos ambientales en el bioma amazónico. Por su parte, la Alerta Temprana FIO 001 de 2024 alertó sobre los riesgos de vulneración de derechos humanos asociados con la deforestación en la Amazonía.

En 2026, la entidad solicitó información a instituciones nacionales sobre las medidas adoptadas frente a los extremos climáticos y continuará verificando su implementación.

Además, recomendó a las autoridades nacionales y territoriales fortalecer el seguimiento a las condiciones climáticas y ambientales, garantizar información oportuna y culturalmente adecuada, actualizar los instrumentos de gestión del riesgo y coordinar acciones para proteger el acceso al agua, la alimentación, la salud y la movilidad de las comunidades.

También destacó la importancia de convertir los planes y diagnósticos en acciones verificables, anticiparse a nuevas disminuciones de los niveles de los ríos que puedan aislar a las comunidades o afectar sus medios de vida e incorporar los saberes y conocimientos de los Pueblos Indígenas en las medidas de prevención y adaptación. 

La entidad continuará acompañando a las poblaciones amazónicas y haciendo seguimiento a las acciones institucionales orientadas a proteger sus derechos, sus medios de vida y su permanencia en el territorio.