Defensoría del Pueblo prepara despliegue territorial del informe “Buen Futuro en el Pacífico Colombiano”
- Vie, 09 oct 2026
- Los encuentros en Tumaco, Buenaventura y Chocó buscan poner los hallazgos en diálogo con los saberes y experiencias de cada territorio, y traducirlos en compromisos verificables para el cuidado de la salud mental de niñas, niños, adolescentes y jóvenes.
La Defensoría del Pueblo realizó un laboratorio de trabajo con las Defensorías Regionales de Pacífico, Tumaco y Chocó para diseñar el despliegue territorial del informe Buen Futuro en el Pacífico Colombiano: estudio sobre trayectorias de salud mental y conducta suicida de niñas, niños, adolescentes y jóvenes. El informe señaló que entre 2021 y 2025, se registraron 1.533 intentos de suicidio de niñas, niños, adolescentes y jóvenes en Chocó (453), el Pacífico medio (425) y el Pacífico nariñense (655). En ese periodo, 122 personas murieron por suicidio: 39 en Chocó, 32 en el Pacífico medio y 51 en el Pacífico nariñense.
El proceso, que se desarrolló de maneta activa, parte de una premisa: los hallazgos no deben trasladarse de manera mecánica a los territorios. Es necesario contextualizarlos y ponerlos en diálogo con las experiencias, los saberes, las redes de cuidado y las condiciones sociales, culturales, ambientales e institucionales que influyen en la salud mental. El propósito va más allá de socializar resultados: busca reconocer capacidades comunitarias, comprender qué protege o afecta el bienestar y acordar transformaciones posibles.
Una metodología adaptada a cada territorio
Cada Regional conservará un núcleo común —enfoque de derechos humanos, Buen Futuro, rigor técnico, participación y cuidado— y adaptará los hallazgos priorizados, el lenguaje, los actores convocados y las metodologías a las características de su territorio.
La lectura territorial tendrá en cuenta las condiciones de vida, las oportunidades educativas, los vínculos, las violencias, las desigualdades, la movilidad, el acceso a servicios, las redes comunitarias y las posibilidades de construir un proyecto de vida. Así se evitarán explicaciones centradas únicamente en las personas y se identificarán condiciones sociales que pueden transformarse.
Los encuentros también reconocerán prácticas, lugares, personas, redes, saberes, servicios y expresiones culturales que contribuyen al bienestar. La conversación no se limitará a identificar dificultades: permitirá visibilizar lo que funciona, aquello que protege y las capacidades colectivas existentes.
Participación segura y rutas de cuidado
La participación de niñas, niños, adolescentes y jóvenes será significativa, protegida y adecuada a su edad y contexto. No se solicitarán testimonios sobre intentos de suicidio, no se describirán métodos ni se reconstruirán muertes locales. Tampoco se promoverán revelaciones de experiencias sensibles si no existen condiciones reales para brindar acompañamiento, remisión y seguimiento.
Cada Regional verificará previamente su ruta de cuidado, definirá responsables y comprobará la capacidad de respuesta disponible. La ruta no será solo un directorio de servicios: deberá permitir escuchar, orientar, articular apoyos, remitir y hacer seguimiento cuando alguien lo necesite. Se priorizarán conversaciones sobre Buen Futuro, vínculos, derechos, proyectos de vida, pertenencia y cuidado colectivo.
Del diálogo a compromisos verificables
Los encuentros presentarán hallazgos relevantes para cada territorio y abrirán una conversación sobre las condiciones que deben transformarse y las capacidades que pueden contribuir a que niñas, niños, adolescentes y jóvenes construyan un Buen Futuro. De allí se priorizarán hasta tres condiciones y, para cada una, se definirá una acción posible, una persona o entidad responsable, un plazo y un mecanismo de seguimiento.
La respuesta en salud mental involucra no solo al sector salud, sino también a educación, protección, gobiernos territoriales, comunidades, familias y organizaciones sociales. El cierre simbólico asociado a la idea de “sembrar” se definirá con las comunidades, de acuerdo con su pertinencia ecológica, cultural y territorial, y deberá representar un compromiso compartido.
Encuentros territoriales
Tumaco – 20 de noviembre de 2026. Participarán entidades, liderazgos, jóvenes y organizaciones del territorio, con prioridad para los sectores salud, educación y protección, incluido el ICBF, además de actores comunitarios. El diálogo reconocerá los liderazgos juveniles y los entornos protectores, y deberá traducirse en compromisos y acciones de seguimiento acordes con las dinámicas locales. Y su fecha de seguimiento será hasta el 10 de diciembre.
Buenaventura – 10 de diciembre de 2026. Se convocará a consejos comunitarios, Juntas de Acción Comunal, docentes, autoridades indígenas, Personería, Secretaría de Salud, Alcaldía y otros actores. El encuentro promoverá un diálogo culturalmente pertinente, con participación protegida de niñas, niños, adolescentes y jóvenes y una ruta de cuidado activa. Se espera construir un plan de trabajo conjunto con acciones de corto, mediano y largo plazo, responsables definidos y seguimiento previsto para marzo de 2027.
Quibdó, Chocó – 10 de diciembre de 2026. Con alcance departamental, reunirá al ICBF, los sectores salud y educación, el Ministerio Público, organizaciones sociales y comunitarias y otros actores. La prioridad será relacionar los hallazgos con las condiciones, saberes, redes y capacidades del departamento, evitando una mirada centrada exclusivamente en el riesgo. El encuentro deberá concluir con acuerdos concretos, responsables y un mecanismo de seguimiento permanente que inició a partir del diseño de la propuesta.
Próximos pasos
Cada Defensoría Regional consolidará una ficha territorial con objetivos, actores, hallazgos priorizados, ajustes culturales y de lenguaje, metodología participativa, ruta de cuidado, símbolo de cierre y compromisos esperados, con responsables y mecanismos de seguimiento. La Defensoría del Pueblo continuará acompañando el proceso para que los hallazgos se traduzcan en capacidades y acciones sostenibles. El Buen Futuro es disfrutar plenamente de los derechos humanos y garantizar que cada persona desarrolle su proyecto de vida. Es permitir que las juventudes del Pacífico recuperen la esperanza y que, como comunidad y país, reconstruyamos la confianza en un futuro digno.