¿Cómo es un día en la cárcel de Riohacha, la más hacinada del país?
- Vie, 19 jul 2019
En un espacio de medio metro tienen que dormir los internos en la cárcel de Riohacha, en La Guajira, la más hacinada del país. Literalmente, los presos deben partir las colchonetas por la mitad -a lo largo- y buscar un ‘huequito’ en el que puedan acomodarse.
El calor es sofocante y las condiciones en las que duermen los internos son casi inhumanas. Ni siquiera el piso es suficiente para que los presos se alojen, por lo que se han tenido que habilitar unas hamacas que cuelgan de lado a lado de los barrotes del patio dos que; aunque es el más grande de todos, también es en el que más sobrepoblación hay.
La hora de la dormir es la más difícil para los internos de este centro carcelario en el norte de Colombia. Sobre las cuatro y media de la tarde se cierran las rejas de los pasillos de la pequeña cárcel que actualmente alberga casi 500 presos, 376 por ciento por encima de su capacidad. La estructura fue construida en 1979 y no se le han hecho modificaciones estructurales.
No queda espacio ni para pasar entre los cientos de cuerpos agrupados en el suelo. “Allá duerme uno pegadito al otro”, referenció Alexandra García, directora de la regional Norte del Inpec que explica que les ha tocado trasladar internos entre las mismas cárceles pero que en la región los índices de hacinamiento son de entre 200 y 300 por ciento.
Riohacha ha llegado a tener un nivel se sobrepoblación carcelaria de casi un 500 por ciento.
Las celdas son comunales y, aunque cada una puede tener unos dos planchones -que son una especie de cama construida en concreto-, en cada celda pueden dormir 10 o 12 personas. Entre cama y cama solo hay un metro de distancia.
En el día, esas celdas sirven como casillero de los internos que tengan un candado disponible y de quienes sean sus amigos. En las noches siempre están abiertas pues por el mismo hacinamiento no pueden cerrase.
Según informes de la Defensoría del Pueblo, en algunos sitios del centro carcelario ni siquiera se constituyen celdas, sino que se han diseñado, artesanalmente y por los mismos internos, una especie de cuartos improvisados con tablas.

