Defensoría del Pueblo celebra el creole, una lengua que une historia, resistencia e identidad raizal
- Vie, 20 feb 2026
Bogotá, 20 de febrero de 2026 (@DefensoriaCol). La región Caribe es el hogar de diversos pueblos afrodescendientes, entre los que están el raizal del Archipiélago colombiano de San Andrés, Providencia y Santa Catalina y el garífuna, que habita en varios países de Centroamérica. Las lenguas y expresiones culturales de estos pueblos constituyen una de las mayores riquezas de la región. En este contexto, las lenguas creoles emergen como manifestaciones vivas de identidad, memoria y resistencia. El creole sanandresano, en particular, refleja la herencia afrocaribeña del pueblo raizal y reafirma el carácter diverso y pluricultural de Colombia.
El creole, más que un idioma, es un símbolo de resistencia, memoria y dignidad para la comunidad raizal del Archipiélago. Surgió en el Caribe como respuesta a la necesidad de comunicación entre pueblos africanos esclavizados, colonizadores europeos y comunidades locales. De esa interacción nació una lengua criolla de base inglesa, enriquecida con aportes del español y otras lenguas, que se convirtió en el puente cultural de generaciones enteras.
Hoy, en Colombia, más de 33.000 personas se reconocen como raizales (según el Censo del Dane 2018) y alrededor de 12.000 hablan creole en su vida cotidiana. Estas cifras reflejan que el idioma sigue siendo un elemento central en la construcción de identidad y unidad comunitaria. Cada conversación en creole simboliza identidad cultural y diversidad en Colombia.
Reconocimiento y preservación
El creole sanandresano comparte raíces con otras variantes del Caribe, pero conserva expresiones únicas que lo distinguen y lo hacen un componente esencial de la cultura raizal. Durante décadas, esta lengua fue considerada un “dialecto menor”, relegada a las sombras, hasta que la comunidad raizal luchó por su reconocimiento como lengua legítima, un acto de resistencia cultural que resalta la dignidad de un pueblo históricamente excluido.
La transmisión oral del creole, a través de la música, relatos y conversaciones familiares, ha sido clave para mantenerlo vivo frente a la presión de lenguas dominantes, y refleja la capacidad de las comunidades raizales para preservar su identidad en medio de adversidades.
Derechos humanos y cultura
La defensa del creole sanandresano es también la defensa de los derechos lingüísticos y culturales del pueblo raizal. La protección y promoción de esta lengua se enmarca en el reconocimiento constitucional de la diversidad étnica y cultural de la nación (artículo 7 de la Constitución Política) y en lo dispuesto por la Ley 1381 de 2010 sobre lenguas nativas.
A pesar del marco normativo, las deudas históricas del Estado con los pueblos afrocolombianos, como el raizal, siguen siendo una realidad. Las inequidades y la falta de acceso a servicios y derechos fundamentales continúan afectando a estas comunidades. Es por ello que la Defensoría del Pueblo continúa comprometida con la garantía y protección de los derechos del pueblo raizal, al tiempo que seguirá promoviendo acciones para fortalecer, visibilizar y respetar el creole como parte esencial del patrimonio cultural del país.
Celebrar el Día de la Lengua Materna Creole es reconocer que la voz del pueblo raizal forma parte integral de la voz de Colombia. Su lengua es un reflejo de la historia, el presente y el futuro de un pueblo que, a pesar de las adversidades, sigue resistiendo y afirmando su identidad.
