José Fernando Castro Caycedo: el legado de los “Derechos Humanos, para vivir en paz”

José Fernando Castro Caycedo: el legado de los “Derechos Humanos, para vivir en paz”

  • Sáb, 04 oct 2014

José Fernando Castro Caycedo: el legado de los “Derechos Humanos, para vivir en paz”

“Derechos Humanos, para Vivir en Paz”, fue el lema que defendió e institucionalizó José Fernando Castro Caycedo durante su período como Defensor del Pueblo (1996-2000), cuatrenio en el que la principal característica fue sacar la Defensoría del Pueblo “del escritorio a la calle y ponerla al servicio de la paz”, como muchas veces lo repitió en sus intervenciones.
 

Castro Caycedo, quien falleció el miércoles 7 de mayo debido a una hemorragia cerebral, nació el 22 de abril de 1951 en Zipaquirá. Realizó sus estudios secundarios en el Instituto de la Salle Gimnasio Germán Peña. Era egresado de la Facultad de Derecho y Ciencias Políticas de la Universidad La Gran Colombia, donde se graduó con honores luego de cursar la carrera en horario nocturno, ya que de día tenía que trabajar para poder pagar sus estudios .

En su vida pública se desempeñó como Defensor del Pueblo, Superintendente de Servicios Públicos Domiciliarios (creó y diseño esa Entidad), Superintendente de Subsidio Familiar, Coordinador Internacional de la Campaña Presidencial de Luis Carlos Galán Sarmiento, miembro de la Junta Directiva del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar y de la Junta Directiva de Prosocial. También fue Capitán de la Reserva del Ejército Nacional. Actualmente era Representante a la Cámara por Bogotá y Presidente de la Comisión de Derechos Humanos de la misma corporación. Ya había ocupado la misma curul en el período 1991-1994.
 
A lo largo de su carrera profesional recibió distinciones como colombiano ejemplar. Entre ellas: Ejecutivo del año 1990, Orden al Merito Civil ciudad Santa Fe de Bogotá en el Grado de Gran Oficial; Orden a la Democracia en el Grado de Gran Cruz del Congreso de la República; Orden al Mérito Cívico, otorgada por el Honorable Concejo de Zipaquirá; Orden por la Libertad Personal en la Categoría de Gran Honor del programa presidencial para la Defensa de la Liberad Personal, y la Condecoración “Antonio Nariño” por su gestión en la Defensoría del Pueblo.

Su gestión Defensorial

Durante su período como Defensor del Pueblo, Castro Caycedo insistió en la delimitación y responsabilidad que debería tener el Estado en materia de derechos humanos y manifestó su compromiso con el proceso de paz, prestando la colaboración que se le solicitó y apoyando las iniciativas que se adelantaron al respecto.

Se preocupó constantemente por acciones humanitarias de promoción, trámite de quejas de los ciudadanos para mejorar sus condiciones en el ejercicio de los derechos, la mediación ante secuestros, la recepción de liberados (cerca de 300 en los cuatro años) y acciones defensoriales en las cárceles dirigidas a evitar los riesgos de niños, niñas y mujeres, en motines o situaciones de protesta de los reclusos, entre otras.

Sus logros más reconocidos

Posicionó a la Defensoría del Pueblo como una de las entidades más respetables del Estado colombiano; popularizó el tema de los Derechos Humanos ante la opinión nacional, las instituciones y los protagonistas del conflicto armado; logró infinidad de pronunciamientos respecto a los derechos humanos en Colombia, sin que se hubiera presentado una sola rectificación, y sacó el tema de la paz a debate público, hablando con todos los protagonistas del conflicto armado.

Igualmente, hizo respetar a cabalidad la norma constitucional que consagra que “los derechos de los niños prevalecen sobre los derechos de los demás”; defendió con firmeza a grupos minoritarios vulnerables necesitados de protección especial (indígenas, negritudes, mujeres, ancianos, enfermos, deudores de UPAC, artistas, vendedores ambulantes, presos, prostitutas, gente de la calle, etc.); trabajó con tesón en pro de los miles de desplazados y refugiados colombianos que son desarraigados de su terruño, y mantuvo un pensamiento y un actuar de “extremo centro”, a pesar de la dureza del conflicto interno y de la intolerancia de sus actores, con total independencia de los gobiernos de turno y de cualquier presión externa.

Durante su período la Defensoría fue la única entidad del Estado presente en la zona de distensión, atendiendo las quejas de la población e instruyéndola sobre sus derechos. Advirtió con suficiente antelación, sobre los problemas y desmanes que se podrían presentar allí si no había reglas claras desde un principio. Posicionó, a pesar de los continuos recortes presupuestales, una imagen institucional (logo, bandera, uniformes, etc.) que hoy es reconocida por gran parte de la población y que le ha hecho merecer a los funcionarios de la Defensoría, el respeto de los diferentes actores del conflicto armado en Colombia.

Fue el primer Defensor del Pueblo del mundo que intervino en las sesiones de la Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, en Ginebra (Suiza), en cuatro ocasiones diferentes, y mostró a la comunidad internacional la problemática de derechos humanos que vive Colombia.

Ahora, como Presidente de la Comision de Derechos Humanos de la Camara Representantes, siguió trabajando en pro de la defensa de los Derechos Humanos y de la Entidad que dirigió con mucho orgullo y dignidad.

El Defensor del Pueblo, Vólmar Pérez Ortiz y todos los servidores públicos de la Entidad, manifiestan su profundo dolor por tan sorpresivo deceso y envían un saludo de solidaria condolencia a su esposa Patricia Pineda y a sus hijos María Consuelo, Camila, Carolina y Juan Fernando.