Avances insuficientes: estamos lejos de la paridad en el Congreso de la República elegido el 8 de marzo
- Jue, 12 mar 2026
● Con cuatro mujeres menos en el Congreso de la República para el nuevo periodo legislativo 2026 – 2030, la representación femenina sigue siendo menor al 50 %, llegando tan solo al 29 %, es decir, el mismo porcentaje del cuatrienio que termina.
● Además, se evidencia un retroceso en la representación de las mujeres con pertenencia étnica, quienes pasaron de tener siete curules a solo dos, lo que representa el 1,4 %.
● Preocupa también el retroceso en la representación de personas con orientación sexual e identidad de género no hegemónica (OSIGNH), con solo dos curules en la Cámara de Representantes y ninguna en el Senado.
Bogotá, 12 de marzo de 2026 (@DefensoriaCol) Con base en la información preliminar disponible del preconteo de votos de las elecciones legislativas llevadas a cabo el 8 de marzo de 2026, y analizada por ONU Mujeres, el Congreso de la República sigue siendo un espacio dominado por los hombres, dejando un espacio reducido a la participación de las mujeres del 29 %, el mismo porcentaje del cuatrienio que termina
De las 102 curules del Senado de la República, 32 fueron obtenidas por mujeres (31,4 %), el mismo número que en las elecciones del 2022, cuando la corporación contaba con 108 escaños (29,9 %).
En la Cámara de Representantes, de las 181 curules, 50 fueron obtenidas por mujeres (27,6 %), cuatro menos que las 54 elegidas (29,0 %) en la contienda electoral del 2022, cuando la corporación contaba con 187 curules.
Por su parte, si miramos los resultados para las mujeres con pertenencia étnica, la situación tampoco es alentadora, solo dos curules fueron obtenidas por mujeres, una en la circunscripción especial indígena del Senado y la curul raizal de la cámara. Y, para el caso de las curules de paz (CITREP), de los 45 aspirantes con pertenencia étnica identificados en estas circunscripciones, 23 eran mujeres y 22 hombres, una distribución paritaria; ninguna mujer resultó elegida.
En resumen, cuatro mujeres con pertenencia étnica llegaron al Congreso en las elecciones de 2026, frente a siete en el periodo anterior. Este retroceso no es menor: significa que la representación de las mujeres de pueblos étnicos en el Congreso disminuyó en un 42.9% respecto al mandato pasado.
En cuanto a la representación de personas con orientación sexual e identidad de género no hegemónica (OSIGNH), según el conteo realizado por organizaciones de la sociedad civil y reportado por medios de comunicación, 31 personas con OSIGNH se postularon al Congreso de la República, cifra superior a las 26 candidaturas registradas en los comicios de hace cuatro años. Lo que se traduce en un aumento del 19,23 %.
Sin embargo, el contraste entre el aumento en candidaturas, los resultados preliminares del preconteo revelan una realidad preocupante: solamente dos personas con OSIGNH habrían resultado electas, ambas para la Cámara de Representantes por la circunscripción de Bogotá. Este resultado implicaría una reducción significativa frente a las elecciones del 2022, cuando, de acuerdo con el informe de la Misión de Observación Electoral (MOE), seis personas con OSIGNH obtuvieron una curul en el Congreso: una en el Senado y cinco en la Cámara de Representantes.
Reconocemos el avance gradual en la participación política de las mujeres en el Congreso de la República. No obstante, manifestamos nuestra preocupación porque, tras más de dos décadas de adopción de medidas afirmativas y cuotas de género, la representación femenina continúa ubicándose por debajo del umbral de paridad del 50 % establecido en los estándares internacionales de derechos humanos y en los compromisos adquiridos por el Estado colombiano.
El lento crecimiento en la representación de mujeres en las dos cámaras constituye una señal de alerta que demanda una revisión profunda de los mecanismos de promoción de la participación política de las mujeres, especialmente en las regiones, donde persisten las brechas más pronunciadas. La representación efectiva no es un privilegio, sino un derecho fundamental.
Asimismo, preocupa el retroceso en la representación política efectiva de las personas con OSIGNH en el Congreso de la República. Si bien celebramos el aumento en el número de candidaturas, que evidencia el fortalecimiento organizativo de los movimientos sociales, este avance no se ha traducido en mayor representación.
Además, se evidencia que la representación política de las mujeres con pertenencia étnica es frágil y reversible, si bien su interés por participar aumentó al tener 58 mujeres postuladas de un total de 169 candidatos que se disputaban seis curules, sin mecanismos estructurales más sólidos los logros alcanzados pueden perderse de un periodo electoral al siguiente, tal como ocurrió en estas elecciones con la representación palenquera, pueblo que en el periodo anterior contó con una mujer en el Congreso y que en estas elecciones no logró ningún escaño.
Es nuestro compromiso hacerles el seguimiento a los derechos de participación política de todos los grupos poblacionales, y continuaremos con el análisis definitivo de la composición del Congreso de la República, una vez concluya el escrutinio formal de los resultados electorales.

