Putumayo: entre el miedo y los derrames de hidrocarburos
- Sáb, 04 oct 2014
Llegar a la escuela es hoy una odisea para los 137 menores de la vereda Maravélez, del municipio Valle del Guamuez (Putumayo), quienes han tenido que enfrentar con dificultad el camino, haciendo toda clase de maromas para no embarrarse de petróleo y evitar el fuerte olor del hidrocarburo, que les genera náuseas, dolores de cabeza y mareos.
Hace 27 días, a solo 20 metros del colegio, las Farc obligaron a los conductores de 27 camiones a derramar los 5.600 barriles de petróleo que transportaban, es decir, unos 235.200 galones que no solo se regaron por la carretera entre los municipios de Orito y Puerto Asís, sino que inundaron de oro negro el colegio, las fincas aledañas y las fuentes hídricas. (Lea también: En 8 municipios se concentra la 'guerra' contra el petróleo).
“Los niños llegan a estudiar con los zapatos embarrados de petróleo y muchos han presentado problemas digestivos y brotes en la piel. Ese olor es más penetrante que el de la gasolina”, comenta Alba Mery Cuarán Ruano, rectora de esta escuela rural que encarna el drama de más de 130 familias campesinas del bajo Putumayo, que han soportado en julio cuatro grandes derrames de hidrocarburos por los atentados guerrilleros a las compañías petroleras en la zona.
Según la maestra, luego del hecho, ocurrido el primero de julio, los pobladores se quedaron sin fuentes de agua confiable para consumir, por lo que toca esperar a que llueva para recoger el líquido. En la escuela, por ejemplo, tienen agua potable solo hasta el próximo miércoles. De ahí en adelante, no se sabe qué pasará.
Los habitantes de esta población, y los de las veredas vecinas, como Guadualito, también afectado por los derrames, no saben si es mejor que llueva o que salga el sol. Si la temperatura sube, afirman, los fuertes olores a petróleo se concentran más en el ambiente, y, si llueve, es menor el hedor, pero se aumenta la amenaza a las fuentes hídricas de la zona, como la quebrada La Canoa. Allí se pusieron desde hace 18 días las barreras de plástico para contener la mancha negra, pero con las crecientes el hidrocarburo se ha filtrado.
Apenas el miércoles que pasó, la comunidad, la petrolera Vetra y las autoridades ambientales y administrativas se pusieron de acuerdo para comenzar la descontaminación.
La presidenta de la junta de acción comunal de Maravélez, Eliza Santander, expresó que nunca se han opuesto a la limpieza y que solo exigían, como al final se acordó, en presencia de la Defensoría del Pueblo, que la mano de obra no calificada que se necesitaba para hacer la limpieza saliera de la comunidad afectada. “Logramos que 40 personas, 20 de Maravélez y 20 de Guadualito, se sumen a las labores”, comenta Santander.
Según la líder, tras la desesperación de muchos campesinos por conseguir agua, algunos se han atrevido a tomarla de quebradas que se ven aparentemente libres del combustible, pero ya se han empezado a dar casos de niños y adultos con enfermedades digestivas.
Los campesinos tampoco han podido seguir con sus actividades agropecuarias, pues han trasladado el ganado hacia zonas alejadas de las fuentes hídricas, para evitar que se les muera.
El defensor del Pueblo en Putumayo, Diego Gutiérrez, afirma que tras el acuerdo de hace cinco días para iniciar las labores de limpieza, la Gobernación se comprometió a enviar 200 tanques de almacenamiento de agua con capacidad para 20 litros cada uno. “La prioridad es que esa limpieza se haga bien y en el menor tiempo posible porque, con el fuerte invierno, tememos que la mancha se desplace a ríos como el Putumayo, lo que amenazaría la bocatoma del acueducto de Puerto Asís. Esto podría afectar a más de 50.000 personas”, advirtió Gutiérrez.
Además de la grave crisis ambiental en la región, los habitantes del Putumayo temen por sus vidas. La Defensoría del Pueblo informó que los incidentes por los derrames de crudo y la colocación de artefactos explosivos a la infraestructura petrolera han causado el desplazamiento intermitente de unos 500 pobladores de dos veredas de Puerto Asís.
Jaime Silva, secretario de Gobierno de Puerto Asís, dice que la situación de orden público ha sido muy difícil, en especial el miércoles anterior, cuando se registró un ataque guerrillero en la vía Planadas-Puerto Gallo. Allí se pusieron cuatro cargas explosivas al oleoducto y se detuvieron varios camiones con la intención de derramar más petróleo. “El Batallón de Artillería n.° 27 del Ejército logró desactivar los explosivos”, dijo.
Por estas situaciones, en el Putumayo están pidiendo una intervención urgente del Gobierno Nacional, la cual permita que la tranquilidad regrese pronto.
ELVIS MARTÍNEZ BERMÚDEZ
Redacción Domingo

