Todos los derechos para todas las personas

Todos los derechos para todas las personas

  • Lun, 22 jul 2019

Todos los derechos para todas las personas

El defensor del Pueblo, Carlos Negret, cuenta qué significa para él amar a Colombia.

Amar a Colombia es defender la humanidad de cada colombiano, en cada territorio, aun en el más recóndito rincón. Hacer del servicio público, especialmente de la promoción y divulgación de los derechos humanos, una herramienta para aproximar los territorios más alejados y las comunidades más vulnerables al Estado, que históricamente no ha podido atender sus demandas.

Construir confianza a partir de la empatía, para que los ciudadanos encuentren en las instituciones un par que comprende sus problemas y trabaja para solucionarlos, porque ha caminado por donde ellos caminan, ha comido lo que ellos comen y ha dormido como ellos duermen.

Decir la verdad, aun cuando ella sea cruda y difícil de aprehender, porque de otra manera los problemas y los riesgos no pueden ser gestionados para evitar su consumación.

Ser pacientes para lograr el objetivo ulterior de construir una sociedad en paz; prudentes para afrontar los obstáculos y las diferencias que se puedan presentar en este camino, y persistentes para no escatimar en esfuerzos para lograrlo.

Promover el diálogo como principio fundamental de nuestra democracia: convencer y no vencer. Así, hacer de la razón un patrimonio de la nación y no de los actores que participan en el debate público. La polarización es una grieta que se encuentra en la narrativa de la opinión pública, pero que no está arraigada en los corazones de los colombianos.

Sembrar en la sociedad la solidaridad como valor esencial para el relacionamiento social, desterrando el individualismo y el egoísmo como pauta de conducta.

Optar por los excluidos, los marginados y los más vulnerables: las mujeres, los presos, los niños, las personas con orientación sexual e identidad de género diversas, los pueblos indígenas, las comunidades afrodescendientes y los campesinos.

Llevar la mirada del Estado al campo, donde se encuentran las oportunidades de progresar y crecer cultural y económicamente, valorando y protegiendo los recursos naturales para heredar a las próximas generaciones.

Promover la transparencia como valor insustituible para el ejercicio del servicio público, único camino para recuperar la confianza ciudadana en la misión pública.

 

Hacer de la garantía de los derechos humanos una rutina diaria y un parámetro de comportamiento para todas las actuaciones del Estado. El desarrollo se debe medir por el mayor número de derechos garantizados al mayor número de personas: todos los derechos para todas las personas.

Amar a Colombia es defender al pueblo y defender la paz.